VIVIENDA: LA HIPOTECA INVERSA

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VIVIENDA: LA HIPOTECA INVERSA. El invierno demográfico que comienza a instalarse en el mundo occidental, y de forma muy acentuada en Europa, supondrá en el corto y medio plazo un replanteamiento y reestructuración de la vejez como fenómeno jurídico-económico. Los sistemas públicos de pensiones se resienten, año tras año, entre propuestas de control del déficit y factores de sostenibilidad, evidenciando una realidad que algunos se resisten en asumir, pero cuya vigencia resulta inexorable: España se asoma al decrecimiento poblacional. Un futuro cercano, cuando no un presente tangible, en el que el sistema de convivencia exigirá formular una pregunta crucial: ¿cómo mantener las relaciones intergeneracionales de prestación y asistencia social?

 

La contestación al interrogante no es en absoluto pacífica, sin embargo, existen desde hace tiempo instrumentos jurídicos que pueden coadyuvar a una solución que, en no mucho tiempo, será requerida con urgencia. Uno de esos instrumentos es la hipoteca inversa pero… ¿qué es? La hipoteca inversa es un producto hipotecario de origen anglosajón (Lifetime mortgage) que tiene por objeto permitir el disfrute de una cantidad determinada de dinero, constituyéndose la garantía sobre el inmueble del solicitante quien, no obstante, ordinariamente no habrá de devolver lo percibido, sino que dicha obligación correrá a cargo de sus herederos, pudiéndose ejecutar la obligación por la entidad acreedora para el caso de impago.

 

El ordenamiento jurídico español regula la hipoteca inversa de forma muy parcial y restringida a través de Ley 41/2007, de 7 de diciembre, limitando el negocio jurídico -en su versión típica- a solicitantes y beneficiarios de edad igual o superior a los 65 años o personas a las que se les haya reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33 por ciento y siempre que el inmueble hipotecado resulte su vivienda habitual.

 

Nos encontramos ante una medida dirigida -igual que el seguro de dependencia, también regulado por la misma norma- al favorecimiento de la protección y autoatención de las personas mayores y dependientes, sin embargo, los vacíos legales que presenta la normativa son muchos: desde la falta de concreción del estatus jurídico que corresponde al beneficiario hasta las consecuencias que deben desplegarse en las situaciones de patrimonio negativo (Negative equity: estado en que el importe de la deuda supera el valor del bien hipotecado en garantía). Entidades de crédito y compañías aseguradoras han manifestado, desde hace tiempo, la oportunidad que la hipoteca inversa puede suponer para, en el marco de la colaboración público-privada, establecer mecanismos alternativos que ayuden a la pervivencia y sostenibilidad de los sistemas de pensiones.

 

Sin embargo, a nuestro juicio, y con la regulación actual, es ciertamente difícil que la hipoteca inversa pueda llegar realmente a convertirse en una solución sino se efectúan las reformas normativas que otorguen la seguridad jurídica que exige un producto con una proyección social tan importante. El tiempo transcurre y aunque la necesidad todavía no es apremiante, muy pronto será preciso afrontar con seriedad y rigor un debate -el del sistema social de asistencia a mayores y dependientes- en el que, todos, como individuos y como sociedad en su conjunto, nos habremos de retratar.

 

Por una vez, quizá, sería conveniente estar a la altura del reto que implica la atención a millones de personas -cada vez más- que llegado el momento estarán en esa situación de máxima fragilidad que ineludiblemente imponen la vejez y la dependencia. Un marco regulatorio claro y una cooperación leal entre entes públicos y privados son las bases sobre las que debe abordarse el problema. La hipoteca inversa es un instrumento jurídico, uno más como tantos otros que, lejos de prejuicios de cualquier índole, puede servir, desde el principio de neutralidad económica de la hipoteca, al mantenimiento y progreso de nuestra sociedad; qué menos cuando los principales afectados son quienes más nos necesitan.

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El Autor: Alfredo García López
Alfredo García López
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